GLUNOR®

ROEMMERS-PANALAB

Hipoglucemiante oral.

Composición.

Cada comprimido recubierto contiene: metformina clorhidrato 1g. Excipientes cs.

Presentación.

Caja con 30 comprimidos recubiertos.

GLUNOR®

ROEMMERS-PANALAB

500 y 850mg

Hipoglucemiante oral.

Composición.

GLUNOR® 500 Cada comprimido recubierto contiene: Metformina clorhidrato 500mg. Excipientes c.s. GLUNOR® 850 Cada comprimido recubierto contiene: Metformina clorhidrato 850mg. Excipientes c.s.

Farmacología.

Propiedades farmacodinámicas: Grupo farmacoterapéutico: Fármacos hipoglucemiantes orales. Biguanida, código ATC: A10BA02. Metformina clorhidrato es una biguanida con efectos antihiperglucemiantes, que reduce la glucosa en plasma postprandial y basal. No estimula la secreción de insulina, por lo que no provoca hipoglucemia. La metformina actúa por medio de 3 mecanismos: reducción de la producción hepática de glucosa mediante la inhibición de la gluconeogénesis y la glucogenolisis; en el músculo, incrementando la sensibilidad a la insulina, mejorando la captación de glucosa periférica y su utilización; y retraso de la absorción intestinal de la glucosa. La metformina estimula la síntesis intracelular del glucógeno actuando sobre la glucógeno sintetasa. La metformina incrementa la capacidad de transporte de todos los tipos de transportadores de membrana de glucosa (GLUT) conocidos hasta hoy. En estudios clínicos, el uso de metformina se asoció a un mantenimiento del peso corporal o una ligera disminución del mismo. En humanos, independientemente de su acción sobre la glucemia, metformina clorhidrato presenta efectos favorables sobre el metabolismo lipídico. Este hecho se ha demostrado con dosis terapéuticas en estudios clínicos controlados a medio o largo plazo: metformina clorhidrato reduce el colesterol total, el colesterol LDL y los niveles de triglicéridos. Eficacia clínica: El estudio prospectivo aleatorizado (UKPDS) ha establecido el beneficio a largo plazo de un control intensivo de la glucemia en sangre en pacientes adultos con diabetes tipo 2. El análisis de los resultados de los pacientes con sobrepeso tratados con metformina clorhidrato tras el fracaso del régimen dietético solo, muestra: una reducción significativa del riesgo absoluto de complicaciones relacionadas con la diabetes en el grupo de metformina clorhidrato (29,8 casos/ 1.000 pacientes-año) frente al régimen dietético solo (43,3 casos/ 1.000 pacientes-año), p=0,0023, y frente a los grupos de monoterapia de insulina y sulfonilureas combinados (40,1 casos/ 1.000 pacientes-año), p=0,0034; una reducción significativa del riesgo absoluto de mortalidad relacionada con la diabetes: metformina clorhidrato: 7,5 casos/1.000 pacientes-año, régimen dietético solo: 12,7 sucesos/ 1.000 pacientes-año, p=0,017; una reducción significativa del riesgo absoluto de mortalidad global: metformina clorhidrato: 13,5 casos/ 1.000 pacientes-año, frente a la dieta sola: 20,6 casos/ 1.000 pacientes-año (p=0,011), y frente a los grupos de monoterapia de insulina y sulfonilureas combinados: 18,9 casos/ 1.000 pacientes-año (p=0,021); una reducción significativa del riesgo absoluto de infarto de miocardio: metformina clorhidrato: 11 casos/ 1.000 pacientes-año, régimen dietético solo: 18 casos/ 1.000 pacientes-año (p=0,01). No se han demostrado beneficios con respecto al resultado clínico cuando metformina clorhidrato se utiliza como terapia de segunda línea, en combinación con una sulfonilurea. En diabetes del tipo 1, se ha utilizado la combinación de metformina clorhidrato e insulina en pacientes seleccionados, pero no se han establecido formalmente los beneficios clínicos de esta combinación. Los estudios clínicos controlados llevados a cabo en una población pediátrica limitada de edades comprendidas entre los 10 y los 16 años tratados durante un año, mostraron una respuesta al control glucémico parecida a la observada en adultos. Propiedades farmacocinéticas: Absorción: Tras la administración por vía oral de una dosis de metformina clorhidrato la Tmáx se alcanza en 2,5 horas. La biodisponibilidad absoluta de un comprimido de 500 u 850 mg de metformina clorhidrato es aproximadamente del 50 al 60 % en sujetos sanos. Tras una dosis oral, la fracción no absorbida recuperada en las heces fue del 20-30 %. Tras la administración oral, la absorción de metformina clorhidrato es saturable e incompleta. Esto sugiere que la farmacocinética de la absorción de metformina clorhidrato es no lineal. Con las dosis y las posologías recomendadas de metformina clorhidrato, las concentraciones plasmáticas en estado estacionario se alcanzan en un periodo de 24 a 48 horas y generalmente son inferiores a 1 microgramo/ml. En los ensayos clínicos controlados, los niveles plasmáticos máximos de metformina clorhidrato (Cmáx.) no excedieron los 5 microgramos/ml, incluso con dosis máximas. La alimentación reduce y retrasa ligeramente la absorción de los comprimidos de metformina clorhidrato. Tras la administración oral de un comprimido de 850 mg, se observa una disminución del pico de concentración plasmática del 40 %, una disminución del 25 % del AUC (área bajo la curva) y una prolongación de 35 minutos en el tiempo hasta alcanzar el pico de concentración plasmática. No se conoce la importancia clínica de estas observaciones. Distribución: La fijación a las proteínas plasmáticas es despreciable. Metformina clorhidrato se difunde por los eritrocitos. El pico sanguíneo es menor que el pico plasmático y aparece aproximadamente al mismo tiempo. Los glóbulos rojos representan probablemente un compartimento secundario de distribución. El volumen medio de distribución (Vd) osciló entre 63-276 l. Metabolismo: Metformina clorhidrato se excreta inalterado en la orina. En el hombre no se ha identificado ningún metabolito. Eliminación: El aclaramiento renal de metformina clorhidrato es > 400 ml/min, lo que indica que el metformina clorhidrato se elimina por filtración glomerular y por secreción tubular. Tras una dosis oral, la vida media aparente de eliminación total es de aproximadamente 6,5 horas. En caso de que la función renal esté alterada, el aclaramiento renal disminuye proporcionalmente al de la creatinina, con lo que se prolonga la vida media de eliminación, dando lugar a un aumento de los niveles de metformina clorhidrato en plasma. Niños y adolescentes: Estudio a dosis única: Tras una dosis única de metformina clorhidrato 500 mg, la población pediátrica ha mostrado un perfil farmacocinético similar al observado en adultos sanos. Estudio a dosis múltiples: La información se limita a un estudio. Tras dosis repetidas de 500 mg, dos veces al día durante 7 días en pacientes pediátricos, la concentración plasmática máxima (Cmáx.) y la exposición sistémica (AUC0-t) se redujeron aproximadamente un 33% y un 44% respectivamente en comparación a los pacientes diabéticos adultos que recibieron dosis repetidas de 500 mg, dos veces al día durante 14 días. Dado que la dosis se ajusta individualmente según un control glucémico, este hecho posee una relevancia clínica limitada. Datos preclínicos sobre seguridad: Los datos de los estudios preclínicos no muestran riesgos especiales para los seres humanos según los estudios convencionales de seguridad, farmacología, toxicidad a dosis repetidas, genotoxicidad, potencial carcinogénico y toxicidad para la reproducción.

Indicaciones.

Tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2, especialmente en pacientes con sobrepeso, cuando la dieta prescrita y el ejercicio por si solos no sean suficientes para un control glucémico adecuado. En adultos, GLUNOR puede utilizarse en monoterapia o en combinación con otros antidiabéticos orales, o con insulina. En niños a partir de 10 años de edad y adolescentes, GLUNOR puede utilizarse en monoterapia o en combinación con insulina. Se ha demostrado una reducción de las complicaciones relacionadas con la diabetes en pacientes adultos diabéticos tipo 2 con sobrepeso tratados con metformina como tratamiento de primera línea tras el fracaso de la dieta.

Dosificación.

Adultos: Monoterapia y combinación con otros antidiabéticos orales: La dosis inicial habitual es 500 mg u 850 mg de Metformina clorhidrato 2 ó 3 veces al día administrados durante o después de las comidas. Al cabo de 10 a 15 días, la posología debería ajustarse en función de los niveles de glucosa en sangre. Un aumento lento de la dosis puede mejorar la tolerancia gastrointestinal. La dosis máxima recomendada es de 3 g de metformina clorhidrato al día, dividiendo la dosis en 3 tomas. Si se pretende administrar GLUNOR® en sustitución de otro antidiabético oral: suspender la terapia anterior e iniciar la terapia con metformina clorhidrato a la posología indicada anteriormente. Combinación con insulina: Metformina clorhidrato y la insulina pueden ser utilizadas en terapia combinada para lograr un mejor control de la glucosa en sangre. Metformina clorhidrato se administra a la dosis inicial habitual de 500 mg u 850 mg 2 ó 3 veces al día, mientras que la posología de insulina se ajusta en función de los niveles de glucosa en sangre. Pacientes de edad avanzada: Debido a la posible reducción de la función renal en personas mayores, la posología de la metformina debe ajustarse según la función renal. Es necesaria una evaluación regular de la función renal. Niños y adolescentes: Monoterapia y combinación con insulina. GLUNOR® comprimidos recubiertos puede administrarse a niños a partir de 10 años de edad y adolescentes. La dosis inicial habitual es de 500 mg o de 850 mg de metformina clorhidrato una vez al día, administrado durante o después de las comidas. Tras 10-15 días de tratamiento, debería ajustarse la dosis en función de los valores de glucosa en sangre. Un aumento lento de la dosis puede mejorar la tolerabilidad gastrointestinal. La dosis máxima recomendada de metformina clorhidrato es de 2 g al día, divididos en 2 ó 3 tomas.

Contraindicaciones.

Hipersensibilidad a metformina clorhidrato o a alguno de los excipientes. Cetoacidosis diabética, precoma diabético. Insuficiencia o disfunción renal (aclaramiento de creatinina < 60 ml/min). Patología aguda que implique un riesgo de alteración de la función renal como: deshidratación, infección grave, shock, administración intravascular de productos de contraste yodados. Enfermedad aguda o crónica capaz de provocar una hipoxia tisular, como: insuficiencia cardiaca o respiratoria, infarto de miocardio reciente, shock. Insuficiencia hepática, intoxicación alcohólica aguda, alcoholismo Lactancia. Efectos sobre la capacidad para conducir y utilizar máquinas Metformina clorhidrato en monoterapia no provoca hipoglucemia y por tanto no produce ningún efecto en la capacidad para conducir y utilizar máquinas. No obstante, se debe advertir al paciente de los riesgos de aparición de hipoglucemia cuando el metformina clorhidrato se utiliza en combinación con otros antidiabéticos (sulfonilureas, insulina, repaglinida). Monitoreo del Paciente: Todos los pacientes deben continuar su dieta con una distribución regular de la ingesta de carbohidratos durante el día. Los pacientes con sobrepeso deben continuar con su dieta hipocalórica. Deberán realizarse regularmente las pruebas de laboratorio habituales para el control de la diabetes. Metformina clorhidrato no provoca por sí solo hipoglucemia; no obstante, se recomienda precaución cuando se utiliza en asociación con insulina o sulfonilureas.

Reacciones adversas.

Durante el inicio del tratamiento, las reacciones adversas más frecuentes son náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal o pérdida de apetito, que se resuelven espontáneamente en la mayoría de los casos. Para prevenirlos, se recomienda tomar metformina en 2 ó 3 tomas al día e incrementar la dosis lentamente. Durante el tratamiento con metformina pueden ocurrir las siguientes reacciones adversas. Las frecuencias se definen de la siguiente forma: muy frecuentes ≥1/10; frecuentes ≥ 1/100 a < 1/10; poco frecuentes ≥1/1.000 a < 1/100; raras ≥1/10.000 a < 1/1.000; muy raras < 1/10.000; frecuencia no conocida (no puede estimarse a partir de los datos disponibles). Las reacciones adversas se enumeran en orden decreciente de gravedad dentro de cada intervalo de frecuencia. Trastornos del sistema nervioso: Frecuentes: alteraciones del gusto. Trastornos gastrointestinales: Muy frecuentes: Trastornos gastrointestinales como náuseas, vómitos, diarreas, dolor abdominal y pérdida de apetito. Estos trastornos aparecen con mayor frecuencia durante el inicio del tratamiento y desaparecen espontáneamente en la mayoría de los casos. Para prevenirlos se recomienda administrar la metformina en 2 ó 3 tomas al día, durante o después de las comidas. Un lento incremento de la dosis puede también mejorar la tolerabilidad gastrointestinal. Trastornos de la piel y del tejido subcutáneo: Muy raras: reacciones cutáneas tales como eritema, prurito, urticaria. Trastornos del metabolismo y nutrición: Muy raras: Acidosis láctica; Reducción de la absorción de la vitamina B12 con reducción de los niveles en suero en pacientes tratados con metformina durante un periodo prolongado. Se recomienda considerar esta etiología en pacientes que presenten anemia megaloblástica. Trastornos hepatobiliares: Muy raras: Se han descrito casos aislados de alteración de las pruebas de la función hepática o hepatitis, que se resuelven al retirar el tratamiento con metformina. En datos publicados, datos post-comercialización y en estudios clínicos controlados en una población pediátrica limitada con edades comprendidas entre 10-16 años y tratados durante un año, las reacciones adversas comunicadas fueron similares en naturaleza y gravedad a las observadas en adultos.

Precauciones.

Embarazo y lactancia: Hasta la fecha, no se dispone de datos epidemiológicos relevantes. Los estudios en animales no muestran efectos dañinos sobre el embarazo, el desarrollo embrionario o fetal, el parto o el desarrollo postnatal. Cuando la paciente proyecte quedarse embarazada y durante el embarazo, la diabetes no debe ser tratada con metformina clorhidrato, sino que debe utilizarse insulina para mantener los niveles de glucosa en sangre lo más próximos posible a los valores normales con el fin de reducir el riesgo de malformaciones fetales asociadas con niveles anormales de glucosa en sangre. Metformina clorhidrato se excreta en la leche en ratas lactantes. No se dispone de datos similares en humanos, por lo que debe adoptarse una decisión acerca de si interrumpir la lactancia o interrumpir el tratamiento con metformina, teniendo en cuenta la importancia del compuesto para la madre. Función renal: Debido a que la metformina se elimina por el riñón, el aclaramiento de creatinina (éste puede estimarse a partir de los niveles de creatinina en suero utilizando la fórmula Cockcroft-Gault) debe determinarse antes de iniciarse el tratamiento y regularmente desde su inicio: Al menos una vez al año en pacientes con función renal normal, Al menos de dos a cuatro veces al año en pacientes con un aclaramiento de creatinina próximo al límite inferior del valor normal y en pacientes de edad avanzada. En pacientes de edad avanzada, la función renal disminuida es frecuente y asintomática. Debe tenerse especial cuidado en situaciones en las que la función renal pueda estar afectada, por ejemplo, al iniciar un tratamiento antihipertensor o un tratamiento diurético y al iniciar un tratamiento con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). Administración de medios de contraste yodados: La administración intravascular de medios de contraste yodados en exploraciones radiológicas puede desembocar en un fallo renal. Esto puede dar lugar a acumulación de metformina e inducir acidosis láctica. Debe suspenderse el tratamiento con metformina antes o en el momento de la exploración y no reanudarlo hasta pasadas 48 horas, y sólo tras haber re-evaluado la función renal y comprobar que es normal. Cirugía: El tratamiento con metformina clorhidrato debe interrumpirse 48 horas antes de una intervención quirúrgica programada con anestesia general, raquídea o peridural. El tratamiento puede reiniciarse no antes de 48 horas después de la intervención quirúrgica o tras la reanudación de la alimentación oral, y sólo si la función renal se ha restablecido. Niños y adolescentes: El diagnóstico de diabetes mellitus tipo 2 debe ser confirmado antes de iniciar el tratamiento con metformina clorhidrato. Durante los ensayos clínicos controlados de 1 año de duración no se han detectado efectos de metformina clorhidrato en el crecimiento o en la pubertad pero no se dispone de información a largo plazo sobre estos efectos específicos. Por consiguiente, se recomienda un seguimiento cuidadoso de los efectos de la metformina en estos parámetros en los niños tratados con metformina, especialmente en niños en edad pre-puberal. Niños entre 10 y 12 años de edad: Solamente 15 individuos con edades comprendidas entre 10 y 12 años fueron incluidos en los estudios clínicos controlados llevados a cabo en niños y adolescentes. Aunque la eficacia y seguridad de metformina clorhidrato en esos niños no difirieron de la eficacia y seguridad en niños mayores y adolescentes, se recomienda especial precaución al prescribir metformina clorhidrato a niños con edades comprendidas entre 10 y 12 años. Otras precauciones: Todos los pacientes deben continuar su dieta con una distribución regular de la ingesta de carbohidratos durante el día. Los pacientes con sobrepeso deben continuar con su dieta hipocalórica. Deberán realizarse regularmente las pruebas de laboratorio habituales para el control de la diabetes. Metformina clorhidrato no provoca por sí solo hipoglucemia; no obstante, se recomienda precaución cuando se utiliza en asociación con insulina o sulfonilureas.

Advertencias.

Acidosis láctica: La acidosis láctica es una complicación metabólica rara pero grave (alta mortalidad en ausencia de un tratamiento precoz) que puede aparecer en caso de acumulación de metformina clorhidrato. Los casos descritos de acidosis láctica en pacientes tratados con metformina clorhidrato han aparecido principalmente en pacientes diabéticos con una insuficiencia renal marcada. La incidencia de la acidosis láctica puede y debe reducirse evaluando también otros factores de riesgo asociados como una diabetes mal controlada, cetosis, ayuno prolongado, consumo excesivo de alcohol, insuficiencia hepática y cualquier estado asociado con la hipoxia. Diagnóstico: Debe tenerse en cuenta el riesgo de acidosis láctica en caso de signos inespecíficos como calambres musculares con trastornos digestivos como dolor abdominal y astenia grave.Esto puede ir seguido de disnea acidótica, dolor abdominal, hipotermia y coma. Los resultados diagnósticos de laboratorio incluyen la reducción del pH sanguíneo, unos niveles de lactato en plasma superiores a 5 mmol/l, y un incremento del desequilibrio aniónico (anión gap) y de la relación lactato/piruvato. Si hay sospecha de acidosis metabólica, debe interrumpirse el tratamiento con metformina y el paciente debería ser hospitalizado inmediatamente.

Interacciones.

No se recomienda el uso concomitante de: Alcohol: La intoxicación alcohólica aguda se asocia a un aumento del riesgo de acidosis láctica, especialmente en caso de: ayuno o desnutrición, insuficiencia hepática. Evitar el consumo de alcohol y medicamentos que contengan alcohol. Productos de contraste yodados: La administración intravascular de productos de contraste yodados puede producir un fallo renal que desemboque en la acumulación de metformina y un riesgo mayor de acidosis láctica. El tratamiento con metformina clorhidrato debe suspenderse antes o en el momento de la exploración y no reanudarlo hasta pasadas 48 horas y sólo tras haber re-evaluado la función renal y haber comprobado que es normal. Combinaciones que requieren precauciones de empleo: Medicamentos con actividad hiperglucémica intrínseca (ej. glucocorticoides (vías sistémica y local) y simpaticomiméticos): Puede requerirse realizar un control más frecuente de la glucosa en sangre, especialmente al principio del tratamiento. Si es necesario, ajustar la posología de la metformina durante la terapia con el respectivo medicamento y tras su suspensión. Diuréticos, especialmente diuréticos de asa: Pueden incrementar el riesgo de acidosis láctica debido a su potencial para disminuir la función renal.

Sobredosificación.

No se ha observado hipoglucemia con dosis de metformina clorhidrato hasta 85 g, aunque en estas condiciones ha aparecido acidosis láctica. Una gran sobredosis de metformina clorhidrato o riesgos concomitantes pueden desembocar en acidosis láctica. La acidosis láctica es una urgencia médica y debe ser tratada en un hospital. El método más eficaz para eliminar los lactatos y la metformina es mediante hemodiálisis. Para mayor información sobre el manejo de la sobredosis o la ingesta no intencional, consulte en el centro de salud más cercano.

Presentación.

GLUNOR® 500: Envases conteniendo 30 comprimidos recubiertos. GLUNOR® 850: Envases conteniendo 30 comprimidos recubiertos.

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